martes, 1 de abril de 2014

Sigo y seguiré denunciando

Quizás peque de mal pensada, pero generalmente el tiempo suele darme la razón. Con referencia al Parque de María Luisa estamos celebrando el centenario de su apertura al público, son infinidad las actividades que tanto por parte del Ayuntamiento como por distintas entidades se están llevando a efecto. Temo que hay alguien a quien no le gusta demasiado que esto funcione y lo demuestra día a día. Cómo?  Vandalizando, destrozando, hoy aquí, mañana allá










Existen tres pequeñas glorietas que están sin rotular, entre la glorieta azul y el paseo de Rosales, esta vez parece que alguien se ha metido con ellas, los destrozos que se aprecian no parecen obra ni del agua ni del viento y mucho menos del hielo, los destrozos  son obra de la brutalidad, y la falta de todos los principios, incluido el sentido ciudadano,  pues esto, esto lo tenemos que pagar todos. El dinero para su reparación sale de nuestros impuestos y quizás del presupuesto que podría utilizarse para mejorar nuestra ciudad, para hacer cosas nuevas, algunas incluso necesarias.

Se ha hablado de abrir una comisaria en el parque. Hace falta vigilancia, pero vigilancia que sea efectiva, no basta con pasear por el parque, hay que coger a estos vándalos y ponerles sanciones que les hagan desistir  de seguir destrozando

El pequeño pabellón de Alfonso XII, con tristeza, aconsejaría lo vallaran para que no pudieran pintarrajearlo todos esos amantes que tienen un cariño tan tremendo que demuestran necesitar volcarlo en las paredes y columnas de este bonito espacio




Seguiremos con la comida. No es cuestión de prohibir, es cuestión de quien se tome un bocadillo, se beba un refresco o lo que le apetezca, utilice las papeleras por razones de higiene,  de educación y respeto hacia los demás

Que podemos decir de los perros. No sirve de nada los carteles existentes, muchos dueños llevan a sus perros sueltos sin tener en cuenta que molestan, algunos incluso  intimidan  a los demás, que no tienen porque aguantarlo, y no digamos nada de las cacas. Quizás ignoren que precisamente no son un buena abono para las plantas y si son muy desagradables para cualquiera que quiera dar un paseo. No es que no me gusten los perros, no tengo nada contra ellos. No me gustan algunos dueños de los perros, en una ciudad vi un cartel que decía “El es un animal, pero, y tu?”

Todo esto traspasa las fronteras de este parque y se extiende al resto de la ciudad y de mala manera puede  prosperar una ciudad que mayoritariamente depende del turismo si no ofrece la estampa de la calidad en todos los sentidos


Ni pienso en  el tema de las palmeras, una a una se van yendo las mejores y ha habido pasividad en actuar, da lástima ver la isleta central en el estanque de los lotos, la belleza que le imprimían y está quedando el espacio desierto. Donde está el responsable?  Para que buscarlo si nunca pasa nada. A aquellos que nos preocupamos por la ciudad solo nos quedan las lamentaciones   




El parque, la naturaleza esto es lo que nos da a cambio 

Viburnum suspensum

Árbol del amor  /  Cercis siliquastrum

1 comentario:

mari carmen garcia franconetti dijo...

Sobre el cartel que mencionas: -¿Él es un animal y tú?- Pues sin duda se refiere a un impresentable colectivo humano, que carece de los más elementales valores para una sana y ética convivencia en nuestra ciudad.

Al igual que la Glorieta de Montoto, haciéndonos eco de tu denuncia, en su día, vuelvo hacerlo ahora. Mi blog siempre estará apoyando la ecología, el rico Patrimonio sevillano, (y de otros lugares), la cultura y tradiciones, etc...Todo esto nos sale mucho más caro que si se pone una eficaz vigilancia, y haciendo cumplir la ley con celo y rigor, haciéndola desuasoria, cuidando a la vez la imagen de Servilla...¿tendrá la ciudad alguna vez políticos municipales a su verdadera altura? Mientras no me lo demuestren, yo no lo creeré...

Me gustaría que se recogiera aquí más opiniones: -"La unión hace la fueerza"- (Y el remedio, claro).

Una vez más, (y no me cansaré), agradecida por tu valioso y arduo compromiso de sevillanía.

¡Viva la mare que te parió, querida Rosa!

Un saco de besotes.

Mari Carmen.